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Filosofía Institucional

Filosofía Institucional

El INSTITUTO CENTRO DE SISTEMAS DEL VALLE LTDA., ha optado por un modelo pedagógico educativo integrando el Constructivismo, el Aprendizaje Significativo, la Presentación de Proyectos, la Resolución de Problemas, y la motivación para Autorregularse: metas de crecimiento y metas de bienestar; con el cual pretende responder al qué, el por qué, el para qué, para quién, con quién y al cómo de la acción formativa del Instituto, fundamentándose en teorías que le permitan estructurar la formación integral del alumno, desarrollando así todas las dimensiones de la persona, quien debe integrar el Saber, el Saber Hacer y el Saber Ser. Con lo anterior se pretende lograr que los alumnos sean competentes y que perciban que hay oportunidades para aprender, que la toma de consciencia es crucial para su aprendizaje y enseñándoles a manejar sus expectativas, para que estén más interesados en autorregularse y mantener su esfuerzo durante la ejecución de sus tareas. Según Piaget, para lograr que los estudiantes sean competentes en su actuar así como en la reflexión sobre su quehacer, sobre la eficacia, la pertinencia y la responsabilidad de sus acciones, de modo que puedan aprender de su experiencia, nutrirla y enriquecerla, el enfoque praxeológico se hace visible a través de una metodología que va llevando al individuo, en un proceso en espiral, a la actualización de sus diversas potencialidades. pedagogía praxeológica” quiere ser un marco conceptual integrador que se adhiere a valores humanistas fundamentales pero que invita, tanto a los profesores como a los estudiantes, a un proceso reflexivo y crítico sobre su propia práctica en el marco de una real flexibilidad curricular. Será el esfuerzo sostenido de estudiantes y maestros y el diálogo permanente de toda la comunidad universitaria, los que permitirán, a cada uno, una apropiación de sus responsabilidades personales y sociales, evolucionar hacia una pedagogía verdaderamente praxeológica.Esta búsqueda de un ser humano integral y socialmente comprometido, capaz de relacionar teoría y práctica, de valerse de los saberes adquiridos desde la experiencia, de cuestionarla teóricamente, de discutir de modo práctico la teoría y de encontrar motivación absoluta en la posibilidad de trascender con sus propias propuestas, se desarrolla en todos los currículos mediante tres campos de formación, como lo muestra el siguiente gráfico desarrollo humano, responsabilidad social y competencias profesionales específicas.

El desarrollo humano, entendido tanto en su dimensión de capacitación (formación humana integral a cargo de los cursos transversales) como en la de generación de una cultura y unas acciones extraescolares (bienestar Institucional), es institucional inherente a la filosofía institucional y busca el equilibrio entre formación académica y proyecto personal de vida, mediante un proceso cognitivo y de realización humana que pretende el desarrollo de todas las potencialidades de la persona, permitiéndole adquirir las competencias adecuadas a su opción individual y profesional, así como la sensibilidad para el trabajo con y para los demás; esto corresponde a la “pedagogía humanista” de nuestro enfoque pedagógico praxeológico. La responsabilidad social expresada en una sensibilidad consciente y crítica frente a la problemática de las comunidades y del país, en unas competencias que promuevan el desarrollo humano y social, adquiridas en el proceso praxeológico, investigativo y de realización personal, que se realiza desde las prácticas sociales y profesionales e integra los conocimientos adquiridos en la academia con las experiencias de interacción y compromiso social, suscitadas en la práctica y el contacto con las comunidades; esto corresponde a la “pedagogía social” de nuestro enfoque pedagógico praxeológico. Las competencias laborales se obtienen a lo largo de un proceso cognitivo e investigativo que vincula la teoría y la práctica y pretende la transformación de las personas, sus conocimientos, habilidades y destrezas generando, ante todo, la actitud permanente de “aprender a aprender” y el hábito reflexivo, crítico e investigativo en un contexto de interdisciplinariedad y de aplicación del conocimiento para interpretar y transformar la sociedad; esto corresponde a la “pedagogía dialéctica” de nuestro enfoque pedagógico praxeológico.